Retomando la propuesta de la reforma educativa integral de la educación media superior, la respuesta a esta interrogante no es tan sencilla, ni tan trivial.
El aprendizaje no se puede considerar algo con poca importancia en la educación, ya que constituye el principal objetivo de nuestro trabajo educativo, esto es lograr que nuestros alumnos aprendan, además que el aprendizaje no es simple o superficial ya que para que se de, se presentan una serie de cuestiones que se deben considerar, tales como:
§ El deseo de aprender por parte del alumno.
§ El contexto en el que se da el aprendizaje.
Cada sujeto tiene estructuras cognitivas diferentes (conocimientos previos diferentes).
Cada alumno tiene diferente forma de aprender.
Los intereses de cada alumno no son los mismos.
En este sentido, la evaluación es mucho más compleja y debería ser integral, es decir el proceso educativo-formativo de las personas va mas allá de un saber–hacer en un individuo que aspira en convertirse en persona -saber ser- y que a su vez tiene expectativas, necesidades, intereses, etc. Por ello, el docente debe saber con quién esta tratando (diagnóstico socioeducativo) y posteriormente realizar su planeación para que el estudiante logre aprendizajes significativos y que en base a ellos, se siga transformando así mismo y a la realidad que le rodea.
Partiendo de la suposición de que el aprendizaje genera una transformación en el alumno, entonces el aprendizaje tendrá un efecto diferente en cada alumno. Por esto concluyo que el aprendizaje ni es trivial ni se puede medir con base a unas simples preguntas basadas en los contenidos de la asignatura, considerarlo de esa manera seria juzgarlo muy a la ligera, corriendo con esto el riesgo de cometer varias injusticias en el proceso de evaluación del alumno. Por lo que Como docentes nos corresponde hacer una valoración grupal y en base a ello determinar el avance de cada estudiante.
Por lo que, surge entonces la necesidad imperante de gestionar el trabajo colaborativo en vinculación con los cuerpos académicos de las diferentes asignaturas para realizar planeaciones didácticas fundamentadas en el desarrollo de competencias, a partir de aprendizajes significativos y situado en la realidad y lograr el fin último de todo proceso educativo, el cual es formar individuos que logren un sentido existencial, con deseos de trascender y aprender permanentemente.
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Jorge:
ResponderEliminarComo docentes tenemos la oportunidad de trabajar a partir de la realidad del estudiante, en forma colaborativa y con una amplia gama de estrategias didácticas que desarrollen y midan además de contenidos fácticos, también actitudinales y habilidades, aunque para algunos docentes el tema de estrategias didácticas, resulta una debilidad. Nuestra fortaleza es el dominio de las diversas evaluaciones: diagnóstica, sumativa y evaluativa. La amenaza que podemos ubicar en las aulas, es la falta de interés de nuestros estudiantes y se convertirá en el principal obstáculo para lograr el aprendizaje.
Saludos
Yadira Yesenia